La mujer, quien usaba bata blanca y estetoscopio en el cuello como una verdadera doctora, ya había cumplido cinco años de prisión por el delito de estafa.
Según las autoridades, ella se iba a las montañas de Capira a ofrecer servicios de medicina por medios Organizaciones No Gubernamentales y les cobraba hasta 400 dólares por cirugía, pero no las hacía y nunca regresaba la plata.





