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En este mes, los cristianos celebramos la mayor expresión del Amor, en donde Jesús ofreció su vida por todos los seres humanos, su entrega fue tan completa que no ponía condición a su AMOR.
Jesús dejo un legado de amar al prójimo como a uno mismo, esto implica también a los que padecen del trastorno del espectro autista (TEA).
Este se caracteriza por diversos grados de deterioro en las habilidades de comunicación y sociales, así como por conductas repetitivas.





