Querida María: A tus hermanas les encanta lo que les contaste en la carta fechada en Londres, día 12 de noviembre del año 1989; ese sobre contenía también la carta de felicitación a mamá por su cumpleaños. Decías: La vendedora de flores sonreía; su arrugado rostro resplandecía de gozo. Por impulso tomé una de sus flores.
-Se ve usted muy feliz esta mañana- le dije.
-¡Claro!- exclamó- Sobran los motivos.
Aquella mujer vestía tan pobremente y se veía tan frágil, que su actitud me intrigó.
-Sobrelleva sus problemas admirablemente- la elogié.





