Según los residentes, las calles llevan más de 20 años llenas de huecos y ya han llegado al punto que ni los taxis quieren entrar a dejarlos a sus hogares.
Su mayor preocupación es que de noche estas calles se están convirtiendo en guaridas de maleantes y los más afectados son los moradores. Ellos solicitan a las autoridades del Ministerio de Obras Públicas (MOP) una pronta respuesta a sus necesidades, porque ya están cansados de caminar.





