En la vida todo tiene un límite. Hasta cuando hacemos bromas debemos saber cómo, dónde y con quién lo hacemos, pues no todas las personas son iguales, mucho menos tienen los mismos sentimientos y opiniones.
Es precisamente de esa delgada línea entre hacer reír y ofender de la que les quiero hablar, pues parece que algunos presentadores de televisión aún no conocen de límites.





