La tuna de La Bolívar presentó una alegoría basada en la magia del Circo Victoriano. Astrid Carolina, reina de la Calle Arriba, se proclamó durante todo su recorrido como la dueña del Parque Porras.
El Circo Victoriano es una inspiración original ligada a la expresión corporal, según dijo el narrador de la Calle Arriba.
Por su parte, la reina de Calle Abajo estaba peleando para sobresalir, pues no se veía en el carro. Los unicornios eran los que resaltaban en el carruaje.





