Recuerdo ese día con un gran dolor, solo sentí cómo algo golpeaba mi cuerpo, eran una especie de canicas pequeñas, así como algunos balines, explicó Villandeo, que cuando se vio tenía puntitos con golpes en el pecho, hombros, piernas, brazos, todos cubiertos de sangre.
Su cuerpo quedó cubierto de perdigones
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Mayra madrid/ chiriquí





