En esta época de verano en que los niños están de vacaciones y andan de ociosos, viendo todo el día la televisión, jugando Wii o chateando en el Blackberry, me hace recordar la forma en que antes nos divertíamos.
Las calles y la plaza San Isidro de Soná son testigos de cómo corríamos jugando el escondite, la lleva y la lata, lo que nos permitía estar en muy buenas condiciones físicas. Estos entretenimientos al aire libre no les costaban un centavo a nuestros padres, pero sí muchas desgalilladas mientras nosotros corrinchábamos sin parar.





