A los dos años y medio todo debe estar en su lugar y aquello que se hizo el día anterior debe hacerse al siguiente.
Los rituales a la hora de dormir en este rango de edad pueden ser de una complejidad sorprendente. Desde la forma de decir buenas noches a todos los miembros de la familia, en un determinado orden, con una cantidad preestablecida de besos para cada uno, hasta la preparación para meterse a la cama, el baño, el cepillado de los dientes, desvestirse y vestir la pijama.





