De manera repentina, llegó Santa Claus en cada habitación del lugar y con un ¡jo, jo, jo, jo, jo! les devolvió el ánimo a los pequeños que de inmediato abrían sus regalos y jugaban sentados en las camas de lo que por el momento se ha convertido en su hogar.
Regalos alivian el dolor
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Yanelis domínguez





