El estrés en niños y adolescentes puede ser producido en diferentes ámbitos como la escuela, hogar, amigos y en el vecindario, entre otros.
El estrés es una respuesta fisiológica del organismo, en el cual los mecanismos de defensa, se ponen en marcha, ante una señal de supervivencia, manifestándose en forma somática como palpitaciones, sudoración, tartamudeo, irritabilidad, dolores de cabeza, estomacal, náuseas y aumento de la frecuencia cardíaca; si se extiende, pueden llegar las depresiones, ansiedades, insomnio, problemas en la atención, la concentración y en la conducta.





