Generalmente el apego tiene lugar en los primeros 8 a 36 meses de edad. Sin embargo, el deseo de tener un hijo sano y una actitud positiva hacia la maternidad tendrá efectos beneficiosos sobre la relación madre-hijo.
Hay cuatro tipo de apego según la teoría psicología más relevante en el tema:
Infantes seguros: disfrutan el contacto físico con la madre.
Infantes ambivalentes: ansiosos y pasivos.
Infantes evitativos: ansiosos, enojados y con malestar.





