Bien dijo un profesor que el que pregunta es tonto por un minuto y el que no lo hace es tonto para toda la vida.
Es una frase que aunque suene un poco fuerte, me identifico con ella y para ser sincera, me suena familiar.
Soy de las personas a las que desde niña le encanta preguntar. Soy de las que tengo el concepto que no soy de fracasar en algo y quedarse sin entender por el mero hecho de no pasar pena y complacer a otros; sin embargo, hay quienes no están de acuerdo con esto, no preguntan, no entienden y le ponen cara a los que lo hacen, o sea, no viven ni dejan vivir.





