Tener a un hijo en una escuela pública o privada ya no marca la diferencia ante la exigencia de materiales, libros, copias, tareas o trabajos costosos, a cambio de una buena nota.
Antes, redactar a mano, recortar y pegar figuritas ayudaba a los estudiantes a desarrollar las habilidades psicomotoras, hoy la mayoría de los docentes exigen que las tareas e investigaciones sean elaboradas en computadoras e impresas.





