Un hombre murió. Al darse cuenta vio que se acercaba Dios y que llevaba una maleta consigo. Y le dijo: Bien hijo, es hora de irnos...
El hombre, asombrado, le preguntó a Dios: ¿Ya? ¿Tan pronto? Tenía muchos planes...
Lo siento hijo. Pero es el momento de tu partida.
¿Qué traes en la maleta? Y Dios respondió: ¡Tus pertenencias! Y él respondió: ¿Mis pertenencias? ¿Mis cosas, mis ropas, mi dinero?





