En la actualidad, la sociedad espera que el niño crezca siendo una persona fuerte, que no llore. Incluso, muchas veces, se golpea al niño para que sea más hombre y no "gay", lo que nos convierte en una población homofóbica.
"Frankilito", como le decían de pequeño, siempre vivió con miedo y una infancia difícil, pues en su casa, tener una conducta homosexual significaba maltrato.
Sus días comenzaban mal, cada vez que un vecino o amigas de su madre le decían que él era un poco afeminado. "Me pegaba con lo que encontrara, cable de televisión o escoba".





