Sigue la vida después de la sordera. Esta frase la han aprendido con el tiempo madres con hijos con pérdida auditiva y personas adultas con esta condición, quienes llegaron al Parque Recreativo Omar a disfrutar de una tarde de esparcimiento y conocimiento sobre su enfermedad.
Jesús Gabriel, de 2 años, tiene problemas de sordera, pues nació con microtia una malformación congénita de la oreja o pabellón auricular, oído externo, donde está poco desarrollado, recordó su madre, Katherine Durán, quien jugaba con el pequeño en un saltarín.





