Permanecer por ocho horas o más frente a un volante movilizando cerca de 500 mil usuarios diariamente no es una tarea fácil, pues crea desde estrés hasta agotamiento mental.
Esto es lo que a diario, en medio del insoportable tranque les sucede a algunos operadores del metrobús que no dan ni intentan ofrecer un buen servicio a los pasajeros.
El psicólogo Seúl Serrano adujo que es una situación que se repite en muchos países en el sistema de transporte público.





