Portugal, en la noche que Cristiano Ronaldo se convirtió en el jugador portugués con más partidos internacionales, comprometió su devenir en la Eurocopa 2016 a la que se aferra la sorprendente Hungría y en la que, por fin, despertó Bélgica, que ganó con autoridad a la República de Irlanda.
Cristiano pudo vestirse de héroe. Pero careció de puntería. Falló un penalti a once minutos del cierre que pudo suponer la primera victoria lusa en Francia y el final del desasosiego de su equipo.





