Arroz duro y un pedazo de carne sin color, es lo que comúnmente se sirve en los hospitales públicos del país, al punto que la mayoría de los hospitalizados prefieren pasar hambre o esperar la comida de casa que le lleven sus familiares.
Para el ministro de Salud, Francisco Javier Terrientes, este asunto tiene muchos años de arrastre, pues no hay ningún tipo de organización sobre lo que se reparte en los hospitales ni la manipulación de los mismos.





