Cuando escuchas la palabra cambio climático, lo primero en que piensas es en la naturaleza y la dificultad para satisfacer las necesidades básicas, pero eso es solo un abreboca, pues aunque no lo notes, tu cuerpo también sufre con el cambio brusco del clima.
Según la alergóloga Deyanira Jaén, lo primero que se afecta es el aire que respiramos. El aumento de temperatura eleva también el nivel de contaminantes atmosféricos, lo que incrementa la susceptibilidad a sufrir enfermedades respiratorias.





