El papa Francisco y el patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa Kirill se abrazaron, besaron y posaron para fotos antes de sentarse uno junto al otro para dialogar, la primera reunión de ambos líderes en mil años.
Vestidos con sus galas rituales, ambos líderes religiosos se mostraron sonrientes y afables, y se comunicaron mediante sus respectivos traductores durante pocos minutos antes de que la reunión se cerrara para los periodistas.





