"Hasta que no me tome una taza de café, no soy un persona cuerda". Así aseguró Eneida Martínez, quien se detiene en una fonda cerca de la Avenida Cuba antes de comenzar su jornada laboral; al lado de ella, un señor de casi 50 años hace unos mandados por la Alcaldía de Panamá y también expresó: "El café casi se ha convertido en un miembro más de mi familia y pasar un día sin él puede llegar a convertir mi rutina en un tormento".
Sociedad cafetera aumenta
-
Yanelis domínguez
- @YanelisDD





