El papa Francisco denunció que algunas parroquias se convierten en casas de negocio y hacen pagar por celebrar sacramentos como bautizos o bodas, durante su homilía en la misa matutina de la capilla de su residencia, la Casa de Santa Marta.
El papa reflexionó ayer sobre la liturgia del día en que Jesús expulsó a los mercaderes del Templo, porque habían transformado la casa de oración en una cueva de ladrones y entonces denunció cómo también ahora los sacerdotes pueden causar escándalo con sus hábitos, con el comercio o la mundanidad.





