Usted los ve cada noviembre en las calles, sudados y con una cantidad de banderas que los hacen trastabillar en medio del tráfico, pero a pesar de esas situaciones que enfrentan; ellos obtienen en un día el doble de ganancias que puede hacer un trabajador normal.
Carlos Pérez, vendedor desde hace 10 años, las compra al por mayor; un ciento de ellos le cuesta unos 30 dólares, un precio bajo por ser cliente de un local comercial desde hace años.





