Rogamos por los niños
que lo embarran todo de chocolate,
que quieren que se les haga cosquillas,
que chapotean en los charcos y salpican y se manchan los pantalones,
que comen helado a escondidas antes de la cena,
que borran hasta el papel en sus problemas de aritmética,
que nunca encuentran sus zapatos.
Rogamos por los niños
que nos dan besos pegajosos y puñados de flores silvestres, que duermen con el perro y entierran a los pececitos cuando mueren,
que nos abrazan de prisa y pierden el dinero que les damos,





