Entre el intenso ruido de las olas del mar y las áreas montañosas, el pequeño pueblo de Portobelo en Colón se prepara para recibir mañana a más de 100,000 feligreses que llegarán a dar gracias y cumplir mandas ofrecidas al Cristo Negro.
Son miles los peregrinos que se aglomeran en la estrecha e histórica entrada de Portobelo con la esperanza de ver y tocar aquel Cristo que con su vestimenta morada y mirada triste les ha hecho grandes milagros en sus vidas.





