Ayer les comentaba en esta columna que entre padres de familia existe una preocupación: ya no hay programas de televisión, de producción nacional, acordes con las necesidades de los niños de estimular su creatividad y su imaginación.
Pareciera que el plasmar valores de convivencia, música y letra adecuada, personajes de fantasía y el derecho que tienen ellos de imaginar, crear, soñar y vivenciar la alegría de una vida sana es aburrido y poco atractivo para los adultos que tienen el control.





