Los incesantes combates entre las fuerzas gubernamentales ucranianas y los rebeldes prorrusos impidieron el inicio de la investigación en la zona cero de la tragedia del avión malasio supuestamente derribado con 298 personas a bordo.
La principal plaza fuerte de los rebeldes prorrusos, Donetsk, fue de nuevo martilleada con artillería pesada, lo que obligó a evacuar la sede del Gobierno separatista.





