Aunque ayer era festivo en Corea del Norte, esbozar una sonrisa o hablar alto en público son acciones vetadas durante el vigésimo aniversario de la muerte de Kim Il-sung, el fundador del país y considerado un padre por sus ciudadanos.
Desde que los norcoreanos perdieran a su primer líder, el 8 de julio de 1994, está prohibido sonreír, levantar la voz en la calle, beber alcohol o bailar.





