Doña María Pío Pino Valdés, a sus 72 años de edad, narró que se siente feliz de hacer las más dulces y mejores raspaduras de toda la región y la razón es porque tienen la experiencia de más de siete décadas.
Contó que tiene muchos años de dedicarse al cultivo de la caña de azúcar y recuerda que desde los ocho su papá la llevaba a la molienda para comenzar a aprender este arte. Me siento orgullosa de tener mi propia fábrica de raspaduras o panelas, dice.
Esta mujer trabajadora relató que a ella y a su esposo les gusta mucho hacer las raspaduras.





