Ucrania envió una unidad élite de la Guardia Nacional al puerto sureño de Odesa, en una medida desesperada por contener la propagación de los enfrentamientos entre fuerzas del gobierno y una milicia prorrusa en el oriente del país que dejó varios muertos de ambas partes.
El Gobierno de Kiev intensificó sus intentos de retomar el control de ambas regiones, pero parecía particularmente alarmado por el derramamiento de sangre en Odesa. La situación fue en lo fundamental pacífica hasta el viernes, cuando varios enfrentamientos dejaron 46 muertos.





