El cerrador estelar cubano Aroldis Chapman, llegó al campo de primavera de los Rojos de Cincinnati cuatro días después de haber sido operado tras recibir el golpe de una pelota de línea cuando estaba en el montículo.
Chapman, a pesar de mostrar los efectos de la intervención quirúrgica en sus ojos, llegó sonriente y animó a sus compañeros tras confirmarle que se encontraba mucho mejor y más optimista que nunca de volver pronto al campo de juego.





