Hay que rotarlos de mesa casi todos los días para que se conozcan todos. Es deber del docente propiciar que se conozcan e interactúen con los demás niños y niñas, en un ambiente de armonía y respeto.
No interprete la reacción negativa de los niños como rechazo a la escuela, sino como un proceso de adaptación. Hay niños a los que les cuesta una semana, a otros les tomará un mes, período normal para adaptarse.





