Para el que cree, todas las cosas le ayudan a bien. La palabra de Dios en S. Juan 5 del 1 al 17, habla sobre la sanación de un paralítico, en un estanque llamado en hebreo "betesda".
En aquellos días, había una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua. Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.





