Las luces del Boeing 737-800 de Copa Airlines anunciaban que un nuevo capítulo de los Yanquis de Nueva York comenzaba a escribirse en suelo panameño.
Mientras planeaba el avión en cielo istmeño, cada uno de los miembros de la delegación de los Yanquis tenía el primer vistazo de la tierra donde nació el mejor cerrador de todos los tiempos de las Grandes Ligas, Mariano Rivera.





