La reina del pop, Madonna, se presentó frente a miles de personas en el estadio Barclays en Brooklyn el miércoles, pero esta vez no para cantar, sino para vestirse de diplomacia y arremeter contra el presidente ruso Vladímir Putin. Esto por lo sucedido con la banda rusa Pussy Riot, cuyas integrantes fueron arrestadas por vandalismo tras protestar en una iglesia en 2012.
La cantante dijo que fue amenazada de muerte por apoyar esto, y se consideró como una apasionada defensora de los derechos humanos desde los 80.





