El papa Francisco parece haber hecho las paces con el mundo de las aves.
Después de que su suelta de palomas terminó mal el domingo, Francisco bendijo y sostuvo ayer un loro verde, llamado Amore, que le ofreció su dueño Francesco Lombardi.
Francisco inicialmente pasó junto a Amore y su dueño durante su audiencia general, pero después se dio vuelta y dejó que el loro se posara en su dedo durante unos segundos. Lombardi dijo que Amore coreó el Papa, que repetía la multitud.





