El español Rafael Nadal llegó ayer a Barcelona, tras perder la final del Abierto de Australia ante el suizo Stanislas Wawrinka, y admitió que no está preocupado por el dolor en la espalda que le impidió competir en ese partido.
No hay ni que dramatizar ni pensar que se trata de una heroicidad -haber acabado la final, dijo el tenista español en el aeropuerto barcelonés.
Aseguró que su mano está perfecta, y ha desvelado que había jugado varios días sin ningún tipo de problema en el gran torneo australiano.





