"Cuando Dios da una palabra, debes creerla en el alma porque su fidelidad nunca falla". Hay un momento en nuestras vidas en el cual nos sentimos en total depresión porque usualmente ponemos primero nuestra voluntad, antes que la de Dios.
Antes de que naciéramos, Él ya nos había hecho alguien, nos había dado una gracia especial y un don diferente al de muchos. Pero por el miedo al "que dirán", nos apartamos de ese plan y se debilitan nuestras fuerzas y sueños.





