El viernes negro, el día de precios bajos que abre la temporada de compras navideñas en EE.UU., se celebró ayer en la mayoría de países de América Latina con algunas variaciones, pero la misma fiebre consumista y los mismos madrugones y empujones.
Incluso en algunos países con gobiernos bolivarianos y antiimperialistas se ha adoptado la costumbre de dedicar a las compras, el día siguiente a Acción de Gracias, una fiesta estadounidense de carácter familiar que se celebra el último jueves del mes de noviembre. Los clientes se peleaban las televisiones.





