En el sexo se deben tener los cincos sentidos activados, aun más el olfato, que constituye una de las principales armas de seducción tanto para el hombre como para la mujer.
Según el neurólogo y psiquiatra norteamericano Alan Hirsch, la relación olor-sexo está estrechamente ligada debido a que los aromas pueden traer a la mente de las personas imágenes capaces de aumentar el apetito sexual; además, ha descubierto que 25% de las personas que sufren pérdida del sentido del olfato, pierden también una parte de su función sexual.





