El papa Francisco pidió a los médicos católicos que se nieguen a practicar abortos, con lo que emitió un mensaje claro luego de que él mismo criticara a la iglesia por su obsesión con ``reglas mezquinas'' que han alejado a los fieles.
Durante una audiencia con ginecólogos católicos celebrada el viernes, el papa pareció ofrecer así una rama de olivo a los sectores más doctrinarios y conservadores de la iglesia al recordar que El Vaticano ha defendido la vida desde la concepción.





