Los cantos y oraciones se difunden en inglés, portugués y español con diferentes acentos. Son de millares de jóvenes que llegaron a las atiborradas playas de Copacabana para ver al papa Francisco, el primer pontífice latinoamericano y a quien consideran cercano a su realidad.
Sobre la famosa acera de adoquines blancos y negros de la playa en Rio de Janeiro o en la estación de metro de Cantagalo, al pie de una favela del mismo nombre, los participantes de la Jornada Mundial de la Juventud se agrupan alrededor de la fe y de la esperanza.





