El ministro canadiense de Inmigración, Jason Kenney, confirmó hoy que Rimsha Masih, la niña cristiana discapacitada paquistaní que fue acusada de blasfemia por quemar un Corán y luego absuelta por un tribunal, vive ahora en Canadá con su familia.
Kenney declaró hoy a la televisión canadiense que el caso "fue un extraordinario ejemplo de una persecución brutal" y que personalmente intervino para ayudar a la joven.





