Chris Froome tiene a su alcance la oportunidad de demostrar en las próximas tres semanas lo que algunos comentaron en 2012, que pudo haber ganado el Tour de Francia (el año pasado) si no hubiese tenido que ceder la punta al líder de su equipo, Bradley Wiggins.
Ahora que Wiggins se pierde el Tour por una lesión, Froome es el favorito para una ronda que este año cuenta con una ruta más montañosa, que se presta para sus habilidades como escalador.





