Un miniamplificador portátil utiliza Federico Lavalas para predicar la palabra. Él subsiste con las ofrendas que les dan las personas, y con ese dinero logró comprar el aparato que es indispensable para él, porque su tono de voz es bajo, por eso anhela tener un equipo más sofisticado.
Lavalas vive solo en Río Abajo, Calle Sexta. Estuvo casado, pero se divorció hace 20 años, no tiene hijos ni nadie que vele por él en su vejez.





