Cada vez que nace un niño hay una gran alegría en las familias, aunque los padres deben mentalizarse que la vida cambia para ellos, porque surgen nuevas responsabilidades, pero es un nuevo ser al cual deben saber educar para que sea una persona de bien.
Aún no tengo hijos, pero me ha tocado ver el crecimiento de mis hermanos, primos, sobrina y los hijos de mis amigos; es gratificante cooperar en las etapas de desarrollo, sentir el respeto cuando los pequeños se dirigen hacia a ti y eso hace que me dé cuenta de que la vida es una rueda que nunca frena.





