Su presencia en el área contraria es sinónimo de peligro, su visión, certera y fenomenal, pues alza la mirada y como por arte de magia la clava en las redes.
A simple vista un niño común y corriente, que en la cancha gambetea, remata y corre como una gacela, dejando a más de uno con la boca abierta.
Pequeño de tamaño, pero con un futuro prometedor, está Allan Áviles Ledezma, atacante, que defiende los colores de la escuela Justo Arosemena en la Copa Samsung 2013.





