Cuando Alfredo Di Stéfano dijo que las finales no se juegan, se ganan, no se equivocaba.
Bayern Munich conquistó la Liga de Campeones gracias a un gol del holandés Arjen Robben en el último minuto, que dio la victoria por 2-1 al equipo de Jupp Heynckes ante un correoso Borussia Dortmund en la primera final alemana de la máxima competición continental.





